El problema
Los residuos electrónicos han sido los “efluentes del consumo”, contaminando las capas freáticas y suelos de los países del tercer mundo. La disparidad entre el mundo desarrollado y el subdesarrollado ha hecho más rentable el envío al tercer mundo de productos que contienen CRT, donde se extraen los componentes electrónicos y los CRT se tiran en el ambiente. Los tubos de rayos catódicos contienen fósforos tóxicos de pantalla, y en promedio, alrededor de 4 libras (1.82 Kg.) de plomo.
La implementación inminente de la directiva Waste Electric and Electronic Equipment (RAEE, directiva para Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos, directiva WEEE en inglés) busca terminar con la contaminación de los residuos electrónicos y garantizar que los CRT se desechen con responsabilidad al final del ciclo de vida útil (EOL). Los productores se harán responsables desde el punto de vista financiero, y los recicladores tendrán que demostrar que se cumplen los objetivos de reciclado. Estos objetivos se miden en porcentajes, por peso, del flujo de residuos de CRT. Como la mayoría del peso en un producto que contiene CRT es el propio CRT, los objetivos de reciclado sólo se alcanzan si se recicla el vidrio del CRT en lugar de desecharse por el entierro de basuras como en años anteriores.
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Photo 'wire burning village' courtesy of Basel Action Network
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